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En este video visualizamos cómo se trataba a la muerte en Grecia y Roma, aunque se centra predominalmente en Grecia. 
En esta civilización se creía en el Hades, el inframundo, lugar al que iban todas las almas después de morir, independientemente de quiénes fueran o si eran buenas personas. El alma, llamada psyqué o ψυχή, volaba fuera del cuerpo a través de la boca (o si había muerto herido, de la herida) y avanzaba hasta el Hades, en el cual se pasaba la eternidad vagando. 
En la Odisea, en el onceavo libro, vemos que los muertos eran considerados tan débiles que para hablar debían beber sangre. 
Sin embargo, hay diversas persepctivas, ya que en ese mismo poema se mencionan tamién los campos elíseos, una especie de paraíso en el que vivían los amados por los dioses y que vivían la eternidad en paz. 

Vemos, a medida que el tiempo avanzó, un cambio en esa perspectiva que considera que los muertos van al Hades y vagan durante la eternidad va transformándose en algo más dividido, en una especie de imitación del paraíso (campos elíseos) y el infierno romano (tártaro).

La influencia de las religiones occidentales creó un culto religioso de los órficos, que creían en la reencarnación. El cuerpo (soma, σώμα) era una tumba (σημα) en la que el alma estaba encerrada, y al morirse esta se liberaba y se iba a otro cuerpo. A este culto pertenecieron muchas figuras ilustres, entre ellas Platón. 

En Roma esta idea cambia completamente, ya que no se creía en un más allá, sino que se pensaba que la manera de mantener vivos a los muertos era a través de la memoria. Aquello que no se olvida realmente nunca muere, y es por esto que escribían el nombre completo de las personas en las tumbas, para que si alguien pasaba por delante lo leyera y no cayera en el olvido. 
De todas formas siguen quedando creencias griegas, ya que Cicerón escribió sobre un hombre que al morir fue llevado al cielo. 

En definitiva, la muerte en la Antigua Grecia era venerada mucho más que en Roma, y podemos ver cómo las creencias cristianas y las griegas se entrelazan.

















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